“Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” Mt. 28,10

1 sept 2010

Hospital del Niño Jesús. Navidad 2009

“Señor, [...] ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.


Aquí les dejamos un video y partes de testimonios de lo que fue nuestro encuentro con el Señor en el Hospital del Niño Jesús en Navidad del año pasado. reviviendo aquellos sentimientos que nos marcaron tanto y compartimos juntos, esperando que este año también nos acompañen.


21.12.09


Queremos agradecerles su colaboración con nuestra campaña para juntar juguetes, realmente pudimos ser testigos de lo que nos dice el Señor: “el Reino de los Cielos es de los que tienen el corazón sencillo y humilde como un niño”.
¿Cómo explicarles la alegría de esos niñitos? ¿Cómo transmitirles la emoción de los papás? ¿Cómo poner en palabras lo que sentían esas criaturas en el sencillo acto de abrir los regalitos e imaginarse felices, jugando con sus juguetitos nuevos?... Gracias Señor por las sonrisas, por las miradas de ternura, por la emoción y los gestos de agradecimiento que supiste regalarnos en tus hijos amados del Hospital…
Después de esta hermosa jornada, que nos permitió hacernos sencillos, humildes y cercanos a los niñitos del Hospital… se viene el Pesebre, que también es, para la Comunidad Galilea, una forma de EVANGELIZAR, recordando los hechos más emotivos del nacimiento del niño Dios; enseñando que en la humildad y en la sencillez del Pesebre, que es el corazón de cada uno, puede nacer el espíritu puro y bondadoso de Dios hecho hombre.
A través del canto, la danza y la representación, queremos hacer un ofrecimiento al Señor, pidiendo por la salud de todos los niños del Hospital y por sus familias.…





¡No puedo dejar de alabar al Señor por este hermoso día que nos regaló! ¡No puedo dejar de sentir su amor! Sin duda alguna, el Evangelio de hoy fue más que preciso para todo lo que -estoy segura- sentimos todos y cada uno de nosotros.
Desde que comenzamos a imaginar este día Dios fue más que generoso con nosotros. Primero, pensaba en el poco tiempo que teníamos para hacer todo y luego, cuando nos dijeron que necesitábamos aproximadamente 200 juguetes, me dije a mi misma ¿llegaremos a ese número? ¡Y claro que llegamos, y nos sobraron! Realmente el Niño Dios no podría haberme hecho un regalo mejor. Quizás es el mejor regalo de Navidad que recibí en mi vida.
Por eso hoy, "mi alma proclama la grandeza del Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador" porque he visto su mano y su voluntad y he sentido su amor en todos estos días en que limpiamos y envolvimos juguetes; en las personas que desinteresadamente nos donaron un juguete o dinero; en las personas que nos ayudaron a difundir este proyecto; y en la sonrisa de cada uno de esos niños y sus familiares.
Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de todo esto. Gracias por su tiempo, por su alegría, por el amor puesto en cada detalle, por creer que todo esto es posible.
Gracias Luciana, por tu alegría. Gracias Marians, por tu entrega. Gracias Fer, por tu caridad. Gracias Esteban, por creer que nada es imposible. Gracias Sil, por tu compromiso. Gracias Franco, por tu disponibilidad. Gracias Copa, por tu sencillez. Gracias Euge, por tu espíritu de niña. Gracias Ceci, Ale y Gonza, porque a través de su canto llevaron esperanza a todo el Hospital.
Estoy segura que esta Navidad será diferente para todos nosotros, y que el Niño Dios nacerá en nuestros corazones, pero este año de una manera diferente. Doy gracias a mamá María, porque ella nos guío en este caminar. Nos lleva de su mano a cada persona que necesita de Dios.
Querida Galilea, esto recién comienza. Todavía tenemos mucho por hacer, y hoy fuimos testigo de esto. No bajemos los brazos, no nos desanimemos, sigamos luchando por un mundo mejor y por que en cada corazón Jesús renazca día a día. Además, ¿quién nos separará del amor de Cristo? El nos empuja a la acción por el amor.
Cantemos hoy todos al Señor,
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador,
Porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
El poderoso ha hecho grandes cosas por mí; ¡Santo es su nombre!
Natalia Rezzónico - P.M. 62 - Comunidad Galilea